viernes, 26 de junio de 2026

+ Durmiendo la siesta +

 Discutimos si el calor antes empezaba tan temprano, si sólo había quince días de verdadero calor, si ahora hay tres meses de canícula, si el ventilador o el aire acondicionado, si el mar o la piscina…

Lo cierto es que las altas temperaturas nos amodorran. No en vano se inventó la siesta en el sur. El calor sirve como ruptura. Cambiamos la ciudad por la barca, la tele por la tertulia, los zapatos por las alpargatas. Y también la clase de pintura cambia. Se silencian los altavoces. Las luces se apagan. Cambiamos el taller por el bloc de viaje. Los tubos de pintura por los lápices o las acuarelas. Porque eso sí, la muñeca tiene que seguir jugando el juego del arte. Aquí o en la playa. Y dormir la siesta. Y soñar otros paisajes y otros colores. Y descansar.


Igual que aves migratorias, llegado el tiempo adecuado, volveremos de nuevo a encender la inspiración en el taller. Septiembre es nuestro horizonte. Hasta entonces, feliz verano!





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