viernes, 19 de septiembre de 2014

+ Cosas que vi este verano +

El verano es un tiempo de intenso calor y eso inevitablemente modifica nuestros hábitos. Nos volvemos perezosos, contemplativos. Nada más agradable que sentarse en la terraza de cualquier bar a la sombra, viendo pasar la gente. Pintamos menos y si podemos, viajamos. Es un buen momento para recibir estímulos frescos.

Tengo un amigo húngaro, que vive en Budapest. Me invitó a visitarle a finales de agosto, coincidiendo con la fiesta nacional, para disfrutar del espectacular castillo de fuegos artificiales sobre el río, con el palacio y San Matías recortándose al fondo. Aunque casi todos los días hizo sol y calor, una mañana amaneció lloviendo. El día perfecto para visitar un museo. En la perla del Danubio el arte contemporáneo puede contemplarse dentro un edificio minimalista de reciente construcción llamado "Ludiwg Múzeum". Grandes ventanales abiertos al río, largas paredes blancas y salas inmaculadas. El tranvía número dos nos dejó a sus puertas. 

En Hungría son muy patriotas, según me explicó mi amigo Sandor. Por eso las sucesivas exposiciones en el museo se centran en artistas del país. Este verano se podía contemplar una retrospectiva del pintor Simón Hantai. Ciertamente el lugar donde hemos nacido nos marca como persona. El clima, nuestros padres, el idioma, la comida, las costumbres… Sin embargo, a mi modo de ver, el valor humano no está tanto asociado al lugar de nacimiento como a la aportación a los demás individuos. Las fronteras son pactos históricos que pierden fuerza en un mundo en continuo movimiento. Hantai nació en Bia, hoy Biatorbágy, en 1922. A los 27 años se mudó a París, donde residió hasta su muerte a los 85 años. Si no me salen mal las cuentas, pasó en la capital francesa 58 años. Cuando falleció el centro Pompidou, que posee decenas de obras del artista, le rindió un extenso tributo a su trabajo. Si pudiéramos preguntarle cuál era su patria, ¿qué respondería? Seguramente ciudadano del mundo, como todos los emigrantes.

Me gustó mucho la exposición. Por varios motivos. Por un lado poder contemplar la evolución del pintor, desde el surrealismo inicial hasta la abstracción purista de sus últimas obras. Pero también por conocer su método de trabajo, que se veía en directo en una sala donde se proyectaba un documental en francés sobre su vida y labor. Cuántos pintores de principios de siglo se iniciaron con la figuración (las primeras obras de Hantai eran de una belleza exquisita, sutil, cercana a Bonnard en el empleo del trazo y el color) para culminar en lo abstracto. Pienso que dentro de 50 años podremos ver muchos artistas haciendo el camino inverso. Cuando estudiaba en la facultad ser figurativo estaba prohibido, era suspenso seguro ¿Cuántos de mis compañeros recorrerán el camino opuesto a Hantai?

En el trabajo abstracto se ve una evolución desde lo matérico y abigarrado hacia la simplicidad de estructura y color. Pero lo más original es el método que utilizaba. Trabajaba con telas sin bastidor, que retorcía y maniataba antes de sumergirlas en el tinte. El desenlace era hasta cierto punto imprevisible, aunque la forma de arrugar y atar le permitían bastante control del resultado. Yo iba caminando de sala en sala y unas obras enriquecían a las otras, les daban un nuevo sentido; la lectura del final de la historia se beneficiaba de todo el camino recorrido, sin poder concluir cuál de los estadios era el más sugerente.









- Semana 1 - Victoria


- Semana 1 - Elisabet S.


- Semana 1 - Gloria


- Semana 1 - Irene


- Semana 1 - Natalia


viernes, 27 de junio de 2014

+ La mar de inspiración +

Viendo venir los sudores de nuestra querida musa y compañera, saqué todos los ventiladores ya hace más de quince días. Pero no ha bastado. La inventiva nos ha dejado por otros lugares más frescos. Porque todos los que venís al estudio sabéis de sobra cómo le tenemos que agradecer a nuestra musa del jardín todo el color que sale por la puerta del taller. Y no sólo el color, el blanco y el negro y el trazo y el detalle, la precisión y la soltura, la veladura sutil, el empaste apropiado y, en fin, el acierto, la genialidad y la satisfacción. Ella, desde el patio, nos preside y no permite al borrón pisar el umbral, ni que el desánimo se cuele por la puerta. Mantiene a raya las rayas para que no se conviertan en rayajos y las líneas nunca pierden su desenvoltura y su fineza; los colores no se embarran porque ella no se lo consiente y la inspiración fluye en nuestra mente y nuestras manos cada día, a cada trazo.

Pero se fue. Me envió una instantánea de su nuevo hogar. Rodeada de mar y rocas deja que los veleros la paseen al atardecer, cuando el sol ya no puede estropear su metálica piel. Habla con los peces y los cangrejos, pero no con las sirenas, que envidian su porte erguido y su perfil griego. Algún marinero ya la ha cortejado y migajas de inspiración han brotado de sus manos. Allí debemos llevar nuestros pinceles, lápices y papeles. El taller la echará de menos, pero sabemos que cuando pase la canícula volverá con nosotros, llena de ideas, llena de historias. Aquí la estaremos esperando.





- Semana 40 - Mercè A.


- Semana 40 - Pep


- Semana 40 - Sebastiana


- Semana 40 - Silvana


- Semana 40 - Sonia


- Semana 40 - Tutes


- Semana 40 - Victoria


- Semana 40 - Ángeles


- Semana 40 - Bel


- Semana 40 - Clara


- Semana 40 - Coloma C.


- Semana 40 - Coloma M.


- Semana 40 - Eva


- Semana 40 - Flor


- Semana 40 - Francesc


- Semana 40 - Gloria


- Semana 40 - Isabel


- Semana 40 - Maike


viernes, 20 de junio de 2014

+ Carbón sobre el muro +

Cuando hablamos de carboncillo lo primero que se nos viene a la memoria son los ejercicios clásicos representando esculturas de yeso o modelo humano posando. Con tanto uso y abuso del carbón para los primeros ejercicios de las academias, esta técnica se ha convertido en sinónimo de aburrimiento. Recuerdo cuando me preparaba para el examen de ingreso de la Facultad. Asistí durante un curso entero a una escuela que entrenaba para la prueba pues la competencia era feroz, había muchas solicitudes en la Universidad de Madrid y pocas plazas a repartir. El ejercicio de carbón era crucial. Empecé en septiembre muy ilusionado en el taller pero cuando llegó febrero ya estaba hasta las narices de representar estatuas de escayola semana tras semana y le pedía al profesor que por favor me dejara probar con pastel o al menos pasar al grafito para variar. "¡De ningún modo!" me decía siempre, "estás aquí porque quieres aprobar el examen". Tengo que agradecerle su insistencia pues efectivamente superé la prueba y además adquirí un importante bagaje de técnica que necesitaría para los estudios. Pero le hice la cruz a las dichosas barritas negro azabache y todo lo que significaban de tedio y repetición.

Ninguna técnica es en sí misma clásica o moderna, aburrida o placentera. Se trata más bien del enfoque que se le da. Ahí tenemos a Jorge Rodríguez Guerada y sus rostros a carboncillo. Él ha sustituido el odiado y caro papel Ingres (obligatorio para la prueba de ingreso) por otro material mucho más sugerente: la pared. Sus trabajos están elaborados sobre fondos de muros reciclados. Cualquier superficie porosa es buena para el carbón y el tabique permite una textura de base con relieves suaves, diferentes tonalidades, manchas, grietas… Sus miradas cálidas, cariñosas, acogedoras, son miradas de mujer, de madre, de hermana, de compañera. Su trabajo delicado y suave revela el placer de dibujar, nada más opuesto a una prueba de evaluación.







- Semana 39 - Andreu


- Semana 39 - Ángeles


- Semana 39 - Bel


- Semana 39 - Clara


- Semana 39 - Flor


- Semana 39 - Gloria


- Semana 39 - Irene


- Semana 39 - Julia


- Semana 39 - Llorenç