jueves, 10 de mayo de 2018
viernes, 4 de mayo de 2018
+ Gerreta felanitxera +
Recientemente asistí en Felanitx a la inauguración de una exposición sobre la “gerreta felanitxera”. Se trata de una pieza de cerámica que, tomando como punto de partida la jarra tradicional de barro cocido, la convirtió en un objeto de decoración, aunque el origen sigue siendo oscuro… ¿En qué taller alfarero apareció por primera vez esta jarra de filigrana? ¿Por qué se comenzaron a producir este tipo de piezas?¿Con qué utilidad, si están agujereadas? Efectivamente, estas jarras de barro no sirven para su propósito tradicional, que es almacenar el agua y mantenerla fresca y potable. Están abundantemente adornadas con motivos típicos de la zona, como son flores, palomas, conchas marinas, y también perforadas según patrones geométricos. Pero la jarra de Felanitx sigue manteniendo su aspecto de barro cocido sin esmalte, cosa muy extraña porque es una apariencia muy rústica y áspera. Parece que una vez hecha la transición del servicio a la decoración, la protección de un esmalte le hubiera dado un aspecto mucho más elegante, con una superficie pulida y brillante, e incluso podría haber sido colorida, al igual que las baldosas que se producían en estos talleres. Pero no, las jarritas siguieron con su apariencia humilde y tosca de barro sin barnizar, una aparente contradicción entre su finalidad únicamente estética y su aspecto basto, ¿por qué?
Yo tengo mi teoría de ignorante atrevido que soy, para explicarlo. Después de repasar las vitrinas con esas extraordinarias piezas, comprendí que reflejaban la esencia del carácter mallorquín. Sí, así es la gente de esta tierra. Por un lado, una riqueza exuberante, sobre todo paisajística, pero también gastronómica, lingüística, literaria, artística, musical, económica, etc. Y por otro, una clara conciencia de lo efímero de todo. Esta interiorización del “tempus fugit, vita brevis”, hizo que aquí, en estas islas, se huyera de cualquier tipo de ostentación, de fútil vanidad. Basta pasear por las calles y ver las fachadas de las casas y de las iglesias: sobriedad, contención, mesura. La búsqueda de lo exclusivo y aparatoso, que marca habitualmente la diferencia de estatus entre los hombres, es un empeño estúpido en estos lares. Lo más ordinario y humilde es muy valioso si ha sido juiciosamente trabajado. El burdo y abundante barro no es menos valioso que el brillante y escaso oro, a los ojos del sabio lugareño. Seguramente este temperamento se perdió en la vorágine del siglo XX, pero el conocimiento de lo efímero es inseparable de la conciencia de que todo cambia, hasta las costumbres. Así que también el carácter de esta tierra cambia, y cada uno cambia cada día, y lo que deseó ayer, tal vez ya no lo querrá mañana.
Actualmente siguen siendo estas islas hogar de reconocidos alfareros. Por eso fue un gran acierto de los organizadores de la exposición solicitar a algunos de ellos una actualización de la “gerreta felanitxera”; hacer propio su carácter y a la vez renovarlo y traerlo a nuestro tiempo. Os muestro algunas de estas reinterpretaciones, que por orden de aparición pertenecen a: Jaume Roig, Mercè Alabern, Matilde Blanch, Margalida Escalas, Stanislas Carrelet y Miquel Barceló.
viernes, 27 de abril de 2018
+ Ahora me ves, ahora no me ves +
“- Una sencilla pregunta: ¿puede ser un objeto pesado y liviano a la vez?
- No
- ¿Seguro?
- Totalmente. Los conceptos son contradictorios entre sí. Hasta un bobo entiende que no puede existir algo que pese mucho, y muy ligero a la vez. Es absurdo.”
Hay verdades que parecen tan ciertas, que sería estúpido contradecirlas. Pero ahí están los artistas para desbaratarlas. La creatividad es la capacidad de superar las verdades probadas y obvias para descubrir otras nuevas, que sin necesidad de negar las anteriores, las amplían y modifican. El pensamiento único no soporta esta capacidad de cuestionamiento que viene de fábrica con el ser humano, y por eso los dictadores siempre han creado listas de libros prohibidos, de música prohibida, de arte prohibido… En fin, de pensamiento prohibido.
Porque, aunque parezca mentira, sí es posible que un objeto sea pesado y liviano a la vez, o al menos aparecer como tal. Así son las esculturas de Julian Voss-Andreae (instagram.com/julianvossandreae). Nacido en Hamburgo, quiso ser pintor, pero acabó estudiando física experimental en las universidades de Berlín, Edimburgo y Viena. Su investigación de posgrado se centró en la física cuántica. Luego se mudó a los EE. UU. y en el año 2004 se graduó en el Pacific Northwest College of Art. El arte de Voss-Andreae está fuertemente influenciado por su formación. Las obras que os muestro más abajo están inspiradas en conceptos de física cuántica: esculturas que aparecen y desaparecen según cómo las mires. Para conseguir este efecto Voss-Andreae utiliza un escáner 3D, con el que fotografía un objeto desde todos los ángulos. Después, mediante una computadora, lo divide en capas, que serán impresas en acero utilizando una impresora 3D. Finalmente ensambla las capas en el taller (no dejéis de ver el vídeo donde contemplamos el hecho en movimiento: www.youtube.com/watch?v=DM1RQj3B9Ho)
Alguno me dirá: “La escultura no puede aparecer pesada y liviana a la vez, siempre depende del punto de vista desde donde se mira”… “¡Pues claro! ¡Como todo en esta vida! Siempre depende del punto de vista desde donde se mira.”
Para acabar, un juego de niños, que son los que más entienden de estas verdades que nunca lo son del todo ¿Sois capaces de hallar la correlación entre las cuatro imágenes de arriba y las cuatro de abajo? ¿Cuál corresponde con cuál? Agudizar la vista.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





































