viernes, 20 de noviembre de 2020

+ Entre línea y color +

 Charles Rennie Mackintosh es considerado hoy en día como el diseñador y arquitecto más famoso de Escocia, especialmente conocido por su diseño innovador del edificio Mackintosh para la Escuela de Arte de Glasgow, a fines de la década de 1890. Es reconocido por una obra que abarcó desde arquitectura, diseño de interiores, muebles y hasta trabajos en metal, y se le ha acreditado como el creador del estilo de Glasgow, promocionando a finales del siglo XIX a esa región como centro de las artes decorativas.

Yo desconocía su trayectoria y su obra pero María Luisa, compañera en el taller, me ha enviado recientemente muchas imágenes de obras suyas. Dejando aparte su faceta principal como arquitecto, os he querido compartir estos sencillos dibujos de detalles florales que me llamaron la atención.


En estos trabajos Mackintosh navega libremente entre el estudio botánico y la postal japonesa. A mi entender, lo más sugerente es la mezcla entre línea y color. No son dibujos, tampoco acuarelas, sino las dos cosas a la vez. Y en eso radica su gracia. Podríamos pensar que empezó a dar color y se quedó a medias. Pero si nos fijamos, las partes dedicadas a cada técnica están conscientemente entrelazadas para dar realce la una a la otra. No hace una mitad a línea y otra a color, una solución más simple y poco arriesgada. Parece que consideró que una parte de la planta tenía demasiada expresividad para quedarse en blanco y negro.


Pensaremos que es algo sencillo combinar trazo y cromatismo, pero todos los que utilizan la acuarela saben que no es así. De hecho, lo más habitual es que los acuarelistas, una vez acabada la obra, borren todos los trazos de lápiz porque molestan. Otra solución muy habitual, la de los urban sketchers, es utilizar líneas de tinta negra, con su intensidad se aparejan al color mucho mejor. Pero aquí tenemos un dibujo a lápiz desnudo, conviviendo con rojos, amarillos y azules estupendamente. Sí, el lápiz, ese gran compañero, tan humilde, tan versátil.










- Semana 9 - Maria Antònia


 

- Semana 9 - Marta


 

- Semana 9 - Mercè


 

- Semana 9 - Ricard


 

- Semana 9 - Santi


 

- Semana 9 - Anna


 

- Semana 9 - Bel


 

- Semana 9 - Geni


 

- Semana 9 - Gladys


 

- Semana 9 - Greta


 

- Semana 9 - Inma


 

- Semana 9 - Isabel

 


- Semana 9 - Joana


 

- Semana 9 - Jovi


 

- Semana 9 - Magdalena


 

- Semana 9 - Maike

 


viernes, 13 de noviembre de 2020

+ Amado azul +

Hace unos días Nuria, compañera del taller, me ha regalado un libro que se titula “Menorca, Pintors d’avui”, del Grupo Editorial Comunicació 21. En este voluminoso ejemplar pueden contemplarse las obras de 50 pintores contemporáneos de la isla en una edición excelentemente impresa. Además, un breve comentario en catalán, castellano e inglés analiza el trabajo de cada uno.


Abriendo al azar el volumen encontré los cuadros de Marc Jesús y he querido compartirlos con vosotros. Seguramente ya le conocéis porque su trabajo tiene una proyección internacional. De hecho su última exposición antes de la publicación del libro había sido en Hong Kong. El texto que acompaña las imágenes es tan acertado, que no me he podido sustraer a transcribir algún pasaje:

“…Su lenguaje se halla a medio camino entre la sensualidad erótica y simpática, con un toque de humor, que ni crítica ni ridiculiza… Las escenas irreales que pinta se aceptan por pura diversión ya que en realidad se refiere al placer, al lujo de lo cotidiano, al descanso, al verano, a la alegría de vivir”.

Nuria me contó que hubo un tiempo en que Marc Jesús probó con otros colores para las mujeres, que siempre habían sido azules. Pero el público no aceptó la propuesta con el mismo entusiasmo, pues Marc Jesús ha tenido mucho éxito en Menorca, desde donde se ha proyectado allende de los mares. Me preguntaba el motivo de esta fijación de la gente. Recuerdo que una vez en este blog os hablé del éxito de los pantalones vaqueros, posiblemente asociado a su color azul. Y en verdad, resulta difícil elegir otro color para las mujeres, pues todos están cargados de prejuicios. Veamos:

- Mujer verde: envidiosa.
- Mujer amarilla: enfermiza o malévola.
- Mujer roja: enfadada, irascible.
- Mujer rosa: ñoña.
- Mujer gris: aburrida.
- Mujer fuxia: drag queen.
- Mujer marrón: sucia.
- Mujer morada: quemada por el sol.
…

Qué tendrá el azul, fresco, amable, cercano, acogedor, positivo, cariñoso. Ciertamente, amado azul.









- Semana 8 - María José


 

- Semana 8 - Marta


 

- Semana 8 - Mercè


 

- Semana 8 - Natalia


 

- Semana 8 - Pilar


 

- Semana 8 - Santi


 

- Semana 8 - Barbara


 

- Semana 8 - Bel


 

- Semana 8 - Carlota


 

- Semana 8 - Emma


 

- Semana 8 - Gloria B.


 

- Semana 8 - Greta


 

- Semana 8 - Jovi


 

- Semana 8 - Julia


 

- Semana 8 - Magdalena


 

- Semana 8 - Maike


 

viernes, 6 de noviembre de 2020

+ Manos +

 Dentro de la biblioteca del taller hay un apartado de libros de dibujo. No son libros del tipo “Aprender a dibujar en dos semanas” o “Cómo dibujar caras con círculos”. Son libros de los grandes maestros. No es fácil conseguir este tipo de libros. Porque de los artistas antiguos no se conservaron (hay excepciones, como Leonardo). O porque lo que abunda son catálogos de pintura, y los dibujos siempre quedan relegados a la anécdota. Por eso le tengo tanto aprecio a estos libros, no ha sido fácil conseguirlos. Hay catálogos sobre dibujos de Rafael o Leonardo, Matisse, Picasso, Bonnard, Schiele, Klimt, Freud, Giacometti… Estos volúmenes nos acercan a la idea primera, al artista en su intimidad, al juego, a la mano en estado puro. El dibujo es principio de todo, es el artista en su esencia.

Recientemente he añadido otro título a la estantería. Pero esta vez no es de pintores, sino de un escultor: Chillida. Estoy enamorado de las manos de Chillida. Su línea es monótona, pura, sencilla. Es la forma de trabajar más difícil, porque la monotonía no apasiona. Pero Chillida compone los dedos de una forma tan poco ortodoxa que las formas cobran vida. Las manos se abren, descomponen, ahuecan. Unos pocos trazos se convierten en puños que luchan, en dedos que cuentan, o acarician, en manos que acogen. A veces con tan poco se puede sugerir mucho. Y es esa salida de tono, esa pequeña ruptura con lo que debería ser, lo que hace nacer el interés. Qué difícil es romper sin destruir, deformar sin asustar, al contrario, embelleciendo. Si no me comprendéis, probarlo. Intentar sacar cualquier parte del cuerpo humano de sus esquemas sin que parezca deforme, repulsiva. Qué va, las manos de Chillida son deseables, conviviríamos junto a ellas sin el más mínimo desagrado.

Algunos no me entienden cuando no soy tan exigente con la precisión de la forma. Si esto es una academia, ¿porqué no se exige más en la adecuación al original?¿No tiene más valor un planteamiento fotográfico, una perspectiva que siga las reglas al pie de la letra? Las manos de Chillida son mi respuesta.