viernes, 18 de diciembre de 2020
viernes, 4 de diciembre de 2020
+ Despedida aborigen +
Os he hablado algunas veces de Ángeles en el blog. Ha estado un año viajando por Asia, especialmente Australia, compartiendo de vez en cuando el arte que encontraba a su paso con nosotros. El año ha volado y ya está de nuevo en esta pequeña isla, nuestro gran hogar. Pero antes de regresar envió las últimas instantáneas, esta vez de arte aborigen. No puedo más que compartirlas con vosotros, pues estamos tan embebidos de nuestros códigos occidentales, que cualquier otro lenguaje supone un soplo de frescura y vitalidad en nuestra mente.
La primera imagen es un grupo escultórico. Representa un baile. Celebran un buen día de pesca. Los bailarines llevan una cinta roja, y también hay músicos. La expresión del rostro del detalle es brutal; lleno de poder, seguridad y misterio.
La segunda instantánea, siguiendo la descripción de Ángeles, “son unos bastones que usan para cavar. Siempre los llevan encima, son muy importantes para su vida en el desierto: cavan, buscan comida, se apoyan. Los dibujos, en realidad grabados con fuego, son únicos y, al parecer, propios de cada individuo, como el carnet de identidad. La punta (que ya es decoración y no suele estar en los bastones de cada día) es cerámica y la unen con tendón de canguro, que allí es lo más fuerte que hay. Calentado al fuego, lo usan para unir las piezas y cuando está frío ya no hay quien lo separe ¡Mejor que el superglue!”.
Tan lejanas de nuestras convenciones artísticas, cuán inspiradoras son esas figuras, esos dibujos. Comprender otras formas de expresarse es como aprender nuevos idiomas, permite ampliar el pensamiento. Viajar tiene sentido cuando sirve para expandir la mente, por eso no puede hacerse deprisa y corriendo. Nadie aprendió un nuevo lenguaje en dos días.
viernes, 27 de noviembre de 2020
+ Paisajes en blanco y negro +
Recientemente se ha instalado un nuevo libro en la estantería de los catálogos de dibujo. Vino tan contento a formar parte de nuestra colección de grandes pintores. Es un ejemplar de bolsillo, para la divulgación. Chiquitín, impreso todo en blanco y negro menos la portada, en inglés, sobre el gran maestro francés Camile Corot. Se subtitula “175 paintings, drawings and etchings”. Lo compré por los dibujos, claro. Porque las pinturas de Corot, en formato de libro de bolsillo y en blanco y negro son un reflejo tan lejano de sus originales que dan pena. Cualquier monografía medianamente buena del artista las ofrece a gran tamaño y color, pero ¡ay! ¿Y los dibujos? Los grandes tratados suelen carecer de ellos, o acompañarlos de pasada. No en este librito, donde encontré un montón, casi sesenta.
Corot (1796-1875) fue un pintor eminentemente paisajista, líder de la escuela francesa de Barbizon de mitad del siglo XIX. Claude Monet dijo de él: “Aquí sólo hay un maestro, Corot. Nosotros no somos nada comparados con él, nada”. El texto introductorio del libro nos habla de la diferencia entre sus pinturas y dibujos. En estos era mucho más espontáneo, libre, sugerente. En sus óleos, en cambio, hacía gala de un virtuosismo y delicada elaboración que le granjearon un éxito de público extraordinario, más aún allende de los mares. Sobre todo los paisajes, que le hicieron famoso. El texto del librito refiere la conocida broma de que… “Corot pintó más de 1.000 obras a lo largo de toda su vida, de las cuales 1.500 están en Estados Unidos”.
¿Habéis probado alguna vez a dibujar paisajes? Bajo mi punto de vista es lo más difícil de ejecutar. Porque para dibujar una persona, una tetera, un perro, siempre se comienza por buscar su silueta. Pero ¿Cuál es la silueta de un zarzal? En el campo los bordes son imprecisos, las líneas difusas, los detalles infinitos ¿Por dónde empezar? Es natural y espontáneo pintar paisajes a color, pero ¡qué difícil dibujarlos! Por eso vamos a dejarnos sorprender por Corot, y disfrutar con unas cuantas de sus propuestas. Ojalá os inspiren para trabajar este fin de semana.





























