viernes, 19 de abril de 2013
viernes, 12 de abril de 2013
+ Tabaco y sexo
El pasado 4 de abril se inauguró en el Rialto Living de
Palma una exposición del pintor Joan Bennàssar titulada “Belleza y Pasión”. Los
trabajos son obra gráfica del autor: monotipos realizados en el año 2003 y
también sus últimos dibujos. El tema que guía la muestra es la mujer como
fuente de belleza, magia, poesía y erotismo. Bennàssar trabaja las superficies
de forma delicada y sutil. Utilizando la línea como base de sus imágenes, el
limitado cromatismo les confiere un halo de eternidad.
Al poco de subir la escalera que conduce al altillo donde se
sitúan los cuadros, entre los rostros de mujeres que nos saludan con su sonrisa
encontramos una mirada diferente, casi altiva. Se trata de un desnudo fumando.
Y ahora que escribo estas líneas recuerdo que esta semana leí en la prensa que falleció
Sara Montiel. El periódico rememora su famoso “fumando espero” y no puedo
evitar pensar en ella. La mujer del cuadro inclina su rostro hacia un lado como
mirándonos de reojo. Está saboreando el placer del tabaco mientras nos ofrece
descarada la visión de sus senos desnudos. Sólo un collar y una pulsera la
cubren, a modo de fetiche erótico. Se ofrece y al mismo tiempo nos trata con
desdén.
Sexo y tabaco muchas veces van de la mano en el arte y en el
espectáculo. Ambos tienen que ver con el placer y el deseo. También el vino se
asocia con el sexo. No tanto la comida. No recuerdo en este momento ningún
cuadro de un desnudo rodeado de grandes manjares para degustar. En todo caso
algún bocado exquisito como símbolo de la dulzura del amor. Y es lógico, pues
aunque comida, bebida y sexo son impulsos básicos que nos mueven, quién tiene
ganas de sexo después de una gran comilona. Más bien nos llama la siesta.
Tradicionalmente el símbolo del erotismo en el arte es la
mujer, tal es el caso de la obra que comentamos. El pelo tiene mucho que decir
en estas obras. La melena suelta es signo de lujuria, como nuestra joven azul.
Recogérselo o cubrirlo con un velo supondría recato y distancia, recelo. El
hombre siempre aparece como observador de la obra. No está en ella sino que la
disfruta. Quizás en el siglo XXI, que puede ser el siglo de la mujer,
descubramos nuevos modos de ver el sexo y ya no sólo sea el cuerpo femenino el
que aparezca como objeto sexual. ¿Cómo expresarán ellas el deseo y simbolizarán
la pasión de lo físico?
viernes, 5 de abril de 2013
+ San Suu Kyi en flor
La primavera ya está entre nosotros. Ha subido la
temperatura y a pesar de este insistente viento que nos alborota el pelo al
salir a la calle, el campo se ha cubierto de flores. Según Eckhart Tolle las
flores son en las plantas lo que la iluminación es en el ser humano. De repente
una nueva dimensión completamente diferente y extraordinaria se hace presente
en el ser. Es cierto que la finalidad de la flor es la reproducción de la
planta. Sin embargo, son tan extraordinarias, que no podemos dejar de maravillarnos
frente a tanta exhuberancia. Y los artistas nunca se han cansado de
presentarlas a nuestros ojos de mil formas.
La creatividad no tiene límites. Siempre hay una nueva
manera de expresarse aguardando a que una mente abierta sea capaz de
imaginarla. Por ejemplo, el trabajo de la artista-arquitecta Hong Yi. Sus
abuelos, originarios de Shangai, marcharon a Malasia durante la Revolución
Cultural, donde nació ella. Después de graduarse en Australia empezó a trabajar
en un bufete de arquitectos que la envió a su departamento en Shangai, ciudad
que la enamoró, cerrando el círculo de peregrinaje que iniciaron sus
antepasados.
Su trabajo se caracteriza por la originalidad en los medios.
A ella le gusta decir que pinta sin pinceles. La obra que os presentamos hoy es
un retrato que hizo de la Premio Nóbel de la Paz San Suu Kyi. Según relata su
biografía, era una costumbre del padre de la dama ponerle de niña flores
frescas en el pelo. Él murió asesinado junto a seis ministros birmanos en un
atentado. Este detalle de las flores frescas inspiró a Hong Yi en la conceptualización
del trabajo. Estuvo más de un mes investigando cómo reaccionan las flores
frescas a la capilaridad de abonos tintados. Utilizó el rojo como recuerdo de
la brutalidad de la muerte paterna. Después de un exhaustivo análisis de la
longitud más adecuada de los tallos, el tipo de corte, la flor más conveniente,
el tiempo de reacción, el nivel de colorante… Colocó una parrilla de 2000
flores blancas (3,5 x 3,5 metros) dentro de recipientes con la tintura. En tres
días las flores metamorfosearon del blanco al tono adecuado, como podéis
apreciar en la foto. La instalación pudo contemplarse durante cuatro días más,
hasta que el calor tropical de Malasia arruinó el efecto.
Lo que más me gusta de la obra es el hecho de la
transformación a rojo. En vez de utilizar flores de diferentes tonos para crear
la imagen deja que sea la vida misma la que dé luz al retrato. Las flores están
cortadas y separadas de su matriz, pero siguen transmitiendo su ser y
evolucionan con el ambiente. Se contagian de lo que se alimentan. La metáfora
de la biografía de la Premio Nóbel queda al descubierto: la sangre ha sido
vertida pero la esperanza se nutre de ella y alumbra nueva vida.
Para ver otros trabajos de la autora podéis consultar su
blog:
http://www.ohiseered.com/
jueves, 28 de marzo de 2013
+ Silencio de Viernes Santo
Uno de los máximos exponentes del expresionismo abstracto
americano es Mark Rothko. Su obra forma parte de una las corrientes artísticas que
dieron un vuelco a la pintura del siglo XX. En su caso la novedad radicaba en la relación
activa que se establecía entre el espectador y la obra. Sus campos de color
atraían al observador hacia su luz envolvente. El trabajo de Rothko está colmado
de intensidad cromática.
Sin embargo el final de la vida de este autor coincide con
el ocaso de esta luz. Sus obras se oscurecen, se ennegrecen. Mucho se ha
discutido sobre si este hecho era un reflejo de la grave depresión que estaba
sufriendo y que le llevó al suicidio. Donde se percibe mejor este silencio es
en la “Houston Chapel”. Es una capilla construida en la St. Thomas Catholic
University de Houston. John y Dominique de Menil le encargaron al pintor en
1965 unos murales de gran formato que acompañarían el templo que iban a
edificar allí. La iglesia ecuménica se construyó según las estrictas
directrices del pintor. La escultura “The broken Obelisk”, de Barnet Newman,
fue adquirida por el matrimonio De Menil en 1969 y se situó frente a la
capilla. Esta obra estaba dedicada a la memoria de Martin Luther King, que
había sido asesinado el año anterior. Su autor, al igual que Rothko,
fallecieron en 1970 y por lo tanto ninguno de los dos estuvo en la consagración
del recinto el 26 de febrero de 1971, exactamente un año después de la trágica
muerte del pintor.
Estas fueron las palabras de Dominique de Menil en el discurso
de dedicatoria: “Creo que las pinturas nos dirán a cada uno lo que debemos
pensar de ellas si les damos una oportunidad… A primera vista puede que nos
decepcione la falta de atractivo de los cuadros que nos rodean. Pero cuanto más
convivo con ellos, más impresionada estoy. Rothko quería conferir a sus
pinturas el máximo vigor posible, un vigor que sólo consiguió arrancarles del
alma. Quería que fueran íntimas e intemporales. Y en verdad lo son. Nos
envuelven sin encerrarnos. Sus superficies oscuras no paralizan la vista…
Vivimos acribillados por imágenes y sólo el arte abstracto puede conducirnos al
umbral de lo divino. Rothko necesitó un gran valor para pintar cuadros negros
como la noche. Pero creo que ahí justamente residía su grandeza…”
En estos días que escuchamos tambores de luto por las calles
del centro de Palma y nos cruzamos con penitentes al voltear la esquina somos
más conscientes del hecho de que el sufrimiento forma parte de la vida. Alegría
y dolor se entrecruzan en el camino. Desde siempre el hombre ha necesitado dar
expresión a su duelo. El cristianismo tradicionalmente lo muestra de forma
viva, sin velos, con el Cristo sufriente y la Virgen Dolorosa. La era moderna
busca nuevas formas de plasmar el drama humano. Los silencios y oscuridades de
Rothko nos hablan también de la crudeza de la muerte.
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