viernes, 19 de abril de 2013

Semana 31 - Coloma C.



Semana 31 - Joana C.


Semana 31 - Nora


Semana 31 - Andreu


Semana 31 - Coloma M.



Semana 31 - Mercè A.


Semana 31 - Amalia


Semana 31 - Alejandra


Semana 31 - Joaquín


Semana 31 - Àngel


Semana 31 - Bel P.


Semana 31 - Élide


viernes, 12 de abril de 2013

+ Tabaco y sexo


El pasado 4 de abril se inauguró en el Rialto Living de Palma una exposición del pintor Joan Bennàssar titulada “Belleza y Pasión”. Los trabajos son obra gráfica del autor: monotipos realizados en el año 2003 y también sus últimos dibujos. El tema que guía la muestra es la mujer como fuente de belleza, magia, poesía y erotismo. Bennàssar trabaja las superficies de forma delicada y sutil. Utilizando la línea como base de sus imágenes, el limitado cromatismo les confiere un halo de eternidad.

Al poco de subir la escalera que conduce al altillo donde se sitúan los cuadros, entre los rostros de mujeres que nos saludan con su sonrisa encontramos una mirada diferente, casi altiva. Se trata de un desnudo fumando. Y ahora que escribo estas líneas recuerdo que esta semana leí en la prensa que falleció Sara Montiel. El periódico rememora su famoso “fumando espero” y no puedo evitar pensar en ella. La mujer del cuadro inclina su rostro hacia un lado como mirándonos de reojo. Está saboreando el placer del tabaco mientras nos ofrece descarada la visión de sus senos desnudos. Sólo un collar y una pulsera la cubren, a modo de fetiche erótico. Se ofrece y al mismo tiempo nos trata con desdén.

Sexo y tabaco muchas veces van de la mano en el arte y en el espectáculo. Ambos tienen que ver con el placer y el deseo. También el vino se asocia con el sexo. No tanto la comida. No recuerdo en este momento ningún cuadro de un desnudo rodeado de grandes manjares para degustar. En todo caso algún bocado exquisito como símbolo de la dulzura del amor. Y es lógico, pues aunque comida, bebida y sexo son impulsos básicos que nos mueven, quién tiene ganas de sexo después de una gran comilona. Más bien nos llama la siesta.

Tradicionalmente el símbolo del erotismo en el arte es la mujer, tal es el caso de la obra que comentamos. El pelo tiene mucho que decir en estas obras. La melena suelta es signo de lujuria, como nuestra joven azul. Recogérselo o cubrirlo con un velo supondría recato y distancia, recelo. El hombre siempre aparece como observador de la obra. No está en ella sino que la disfruta. Quizás en el siglo XXI, que puede ser el siglo de la mujer, descubramos nuevos modos de ver el sexo y ya no sólo sea el cuerpo femenino el que aparezca como objeto sexual. ¿Cómo expresarán ellas el deseo y simbolizarán la pasión de lo físico?







Semana 30 - Élide


Semana 30 - Gloria


Semana 30 - Bel S.


Semana 30 - Julia


Semana 30 - Maike


Semana 30 - Joana C.


Semana 30 - Amalia


Semana 30 - Maria Antònia G.


Semana 30 - Sonia


Semana 30 - Margalida


Semana 30 - Pep


Semana 30 - Bel P.


Semana 30 - Mercè A.


viernes, 5 de abril de 2013

+ San Suu Kyi en flor


La primavera ya está entre nosotros. Ha subido la temperatura y a pesar de este insistente viento que nos alborota el pelo al salir a la calle, el campo se ha cubierto de flores. Según Eckhart Tolle las flores son en las plantas lo que la iluminación es en el ser humano. De repente una nueva dimensión completamente diferente y extraordinaria se hace presente en el ser. Es cierto que la finalidad de la flor es la reproducción de la planta. Sin embargo, son tan extraordinarias, que no podemos dejar de maravillarnos frente a tanta exhuberancia. Y los artistas nunca se han cansado de presentarlas a nuestros ojos de mil formas.

La creatividad no tiene límites. Siempre hay una nueva manera de expresarse aguardando a que una mente abierta sea capaz de imaginarla. Por ejemplo, el trabajo de la artista-arquitecta Hong Yi. Sus abuelos, originarios de Shangai, marcharon a Malasia durante la Revolución Cultural, donde nació ella. Después de graduarse en Australia empezó a trabajar en un bufete de arquitectos que la envió a su departamento en Shangai, ciudad que la enamoró, cerrando el círculo de peregrinaje que iniciaron sus antepasados.

Su trabajo se caracteriza por la originalidad en los medios. A ella le gusta decir que pinta sin pinceles. La obra que os presentamos hoy es un retrato que hizo de la Premio Nóbel de la Paz San Suu Kyi. Según relata su biografía, era una costumbre del padre de la dama ponerle de niña flores frescas en el pelo. Él murió asesinado junto a seis ministros birmanos en un atentado. Este detalle de las flores frescas inspiró a Hong Yi en la conceptualización del trabajo. Estuvo más de un mes investigando cómo reaccionan las flores frescas a la capilaridad de abonos tintados. Utilizó el rojo como recuerdo de la brutalidad de la muerte paterna. Después de un exhaustivo análisis de la longitud más adecuada de los tallos, el tipo de corte, la flor más conveniente, el tiempo de reacción, el nivel de colorante… Colocó una parrilla de 2000 flores blancas (3,5 x 3,5 metros) dentro de recipientes con la tintura. En tres días las flores metamorfosearon del blanco al tono adecuado, como podéis apreciar en la foto. La instalación pudo contemplarse durante cuatro días más, hasta que el calor tropical de Malasia arruinó el efecto.

Lo que más me gusta de la obra es el hecho de la transformación a rojo. En vez de utilizar flores de diferentes tonos para crear la imagen deja que sea la vida misma la que dé luz al retrato. Las flores están cortadas y separadas de su matriz, pero siguen transmitiendo su ser y evolucionan con el ambiente. Se contagian de lo que se alimentan. La metáfora de la biografía de la Premio Nóbel queda al descubierto: la sangre ha sido vertida pero la esperanza se nutre de ella y alumbra nueva vida.

Para ver otros trabajos de la autora podéis consultar su blog:

http://www.ohiseered.com/









Semana 29 - Sebastiana


Semana 29 - Montse


Semana 29 - Margalida


Semana 29 - Enrique


Semana 29 - Àngel


Semana 29 - Núria


Semana 29 - Mercè A.



Semana 29 - Mercè P.


Semana 29 - Coloma M.


Semana 29 - Alejandra


jueves, 28 de marzo de 2013

+ Silencio de Viernes Santo


Uno de los máximos exponentes del expresionismo abstracto americano es Mark Rothko. Su obra forma parte de una las corrientes artísticas que dieron un vuelco a la pintura del siglo XX. En su caso la novedad radicaba en la relación activa que se establecía entre el espectador y la obra. Sus campos de color atraían al observador hacia su luz envolvente. El trabajo de Rothko está colmado de intensidad cromática.

Sin embargo el final de la vida de este autor coincide con el ocaso de esta luz. Sus obras se oscurecen, se ennegrecen. Mucho se ha discutido sobre si este hecho era un reflejo de la grave depresión que estaba sufriendo y que le llevó al suicidio. Donde se percibe mejor este silencio es en la “Houston Chapel”. Es una capilla construida en la St. Thomas Catholic University de Houston. John y Dominique de Menil le encargaron al pintor en 1965 unos murales de gran formato que acompañarían el templo que iban a edificar allí. La iglesia ecuménica se construyó según las estrictas directrices del pintor. La escultura “The broken Obelisk”, de Barnet Newman, fue adquirida por el matrimonio De Menil en 1969 y se situó frente a la capilla. Esta obra estaba dedicada a la memoria de Martin Luther King, que había sido asesinado el año anterior. Su autor, al igual que Rothko, fallecieron en 1970 y por lo tanto ninguno de los dos estuvo en la consagración del recinto el 26 de febrero de 1971, exactamente un año después de la trágica muerte del pintor.

Estas fueron las palabras de Dominique de Menil en el discurso de dedicatoria: “Creo que las pinturas nos dirán a cada uno lo que debemos pensar de ellas si les damos una oportunidad… A primera vista puede que nos decepcione la falta de atractivo de los cuadros que nos rodean. Pero cuanto más convivo con ellos, más impresionada estoy. Rothko quería conferir a sus pinturas el máximo vigor posible, un vigor que sólo consiguió arrancarles del alma. Quería que fueran íntimas e intemporales. Y en verdad lo son. Nos envuelven sin encerrarnos. Sus superficies oscuras no paralizan la vista… Vivimos acribillados por imágenes y sólo el arte abstracto puede conducirnos al umbral de lo divino. Rothko necesitó un gran valor para pintar cuadros negros como la noche. Pero creo que ahí justamente residía su grandeza…”

En estos días que escuchamos tambores de luto por las calles del centro de Palma y nos cruzamos con penitentes al voltear la esquina somos más conscientes del hecho de que el sufrimiento forma parte de la vida. Alegría y dolor se entrecruzan en el camino. Desde siempre el hombre ha necesitado dar expresión a su duelo. El cristianismo tradicionalmente lo muestra de forma viva, sin velos, con el Cristo sufriente y la Virgen Dolorosa. La era moderna busca nuevas formas de plasmar el drama humano. Los silencios y oscuridades de Rothko nos hablan también de la crudeza de la muerte.






Semana 28 - Joaquín


Semana 28 - Llorenç